15 jun 2009

Un día, en Villasentidos, a los sentimientos de las personas se les ocurrio jugar al escondite.
Le tocó contar a la Locura.
- 1, 2, 3, 4,- contaba mientras todos se escondian.
- 27, 28, 29,- decia para que todos supieran que le faltaba poco para terminar.- 48, 49,50, ¡VOY! - Terminó.
A cinco de los sentimientos los encontró escondidos detrás de una piedra. A otros siete entre un árbol y una ardilla.
Unos cuantos más se habían escondido en una cueva.
Después de varias horas de juego, solo faltaba el Amor. Al rato de estar buscandolo, vió un pequeño movimiento entre las ramas de un rosal. Las movio y... ¡Le clavo las espinas en los ojos al Amor!
Este se quedó ciego. La Locura para compensarle se agarró a su mano y no se separó jamás de él. Desde entonces se dice que:
- "EL AMOR ES CIEGO Y LA LUCURA VA SIEMPRE DE SU MANO"

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