
Le dibujaba un mundo real no uno color de rosa,
pero el preferia escuchar mentiras piadosas.
Y las caricias que mojan la piel y la sangre amotinan,
se marchitan cuando las toca la sucia rutina.
pero el preferia escuchar mentiras piadosas.
Y las caricias que mojan la piel y la sangre amotinan,
se marchitan cuando las toca la sucia rutina.
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